Hoy abrimos de nuevo una vitrina para contemplar una nueva pieza: se trata de un mortero mozárabe de bronce con decoración de cabezas de león. Se cree que pudiera ser un regalo recibido por los embajadores de Fernando Ansúrez II en sus frecuentes visitas a la capital del califato.
Fue hallado, junto al león de bronce (del que ya hablamos en una anterior publicación), en el año 1849 en el castillo de Monzón de Campos. Ésta pieza viajera fue custodiada por la familia Jalón en la ciudad de Cáceres, hasta que Eduardo María Jalón, la cediera en enero de 1911 a la Biblioteca Museo Víctor Balaguer de Vilanova i la Geltrú, donde hoy se conserva dentro de sus colecciones.
Es de destacar su rica y variada decoración con atauriques, punteados y los motivos zoomorfos emparejados dentro de aros entrelazados. Pero quizás lo más interesante sea su inscripción laudatoria dispuesta dentro de líneas punteadas y escrita en caracteres cúficos, cincelados éstos sobre un fondo de ataurique. La leyenda dice así: "Bendición completa y felicidad siempre creciente y prosperidad de todo género y posición social elevada y dichosa para su dueño".
Las costillas verticales en relieve de las paredes de la pieza tenían como finalidad evitar que el mortero se abriese por los golpes del pistilum o mano de machacar, mientras que la base plana y el fondo cóncavo, facilitarían respectivamente un asentamiento estable sobre la superficie y una concentración de la materia introducida en él.
Nos encantaría soñar con su utilización real, algo que ya intuyó la primera persona que lo publicó en el siglo XIX, cuando dijo: “Por el material de que está forjado, y por la profusión de labores que le adornan,... este mortero no sirvió para los usos vulgares y culinarios a que hoy día está destinado el humilde almirez, sino para moler y triturar las aromáticas drogas de la Arabia y los ricos perfumes de la Siria y de la India”.
Un saludo Naty.
Fue hallado, junto al león de bronce (del que ya hablamos en una anterior publicación), en el año 1849 en el castillo de Monzón de Campos. Ésta pieza viajera fue custodiada por la familia Jalón en la ciudad de Cáceres, hasta que Eduardo María Jalón, la cediera en enero de 1911 a la Biblioteca Museo Víctor Balaguer de Vilanova i la Geltrú, donde hoy se conserva dentro de sus colecciones.
Es de destacar su rica y variada decoración con atauriques, punteados y los motivos zoomorfos emparejados dentro de aros entrelazados. Pero quizás lo más interesante sea su inscripción laudatoria dispuesta dentro de líneas punteadas y escrita en caracteres cúficos, cincelados éstos sobre un fondo de ataurique. La leyenda dice así: "Bendición completa y felicidad siempre creciente y prosperidad de todo género y posición social elevada y dichosa para su dueño".
Las costillas verticales en relieve de las paredes de la pieza tenían como finalidad evitar que el mortero se abriese por los golpes del pistilum o mano de machacar, mientras que la base plana y el fondo cóncavo, facilitarían respectivamente un asentamiento estable sobre la superficie y una concentración de la materia introducida en él.
Nos encantaría soñar con su utilización real, algo que ya intuyó la primera persona que lo publicó en el siglo XIX, cuando dijo: “Por el material de que está forjado, y por la profusión de labores que le adornan,... este mortero no sirvió para los usos vulgares y culinarios a que hoy día está destinado el humilde almirez, sino para moler y triturar las aromáticas drogas de la Arabia y los ricos perfumes de la Siria y de la India”.
Un saludo Naty.

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